Por Pedro Peretti
La soja del Plan Belgrano
(Por Pedro Peretti (*)) El presidente Macri, junto con la notificación pública del no cumplimiento de una de sus promesas electorales estrella, la de quitar las retenciones de la soja a un ritmo de 5 puntos por año; comunica como forma de compensación que se les reintegrará a los productores de la famosa oleaginosa, que estén localizadas dentro de la jurisdicción geográfica del Plan Belgrano, el equivalente al 5% de las retenciones del valor FOB, a partir de enero del 2017. Es una medida absolutamente retrograda, tramposa, pergeñada en el marco de esta auténtica revolución de los ricos, direccionada para beneficiar a grandes terratenientes que siembran soja. Nos quieren hacer creer que es una reparación histórica para productores genuinos por su lejanía de los puertos.
Mentiras!. La realidad indica que es una impúdica cesión de recursos fiscales, que oscila en 60 millones de dólares, a un reducido y selecto número de grandes empresarios sojeros; camuflados de productores… pero que no lo son. Según las fuentes que consultamos, el 80% de la soja que se produce en el área del Plan Belgrano lo explican no más de 50 empresas. Pensemos que esa zona tiene al productor individual que más soja siembra en la Argentina, Alfredo Olmedo, en una superficie de 115.000 hectáreas. Allí operan empresas como Rio Juramento, propiedad de la familia Brito (Banco Macro), más de 70.000 hectáreas; Adecoagro del grupo Soros con 260.000 hectáreas o Cresud de Eduardo Elzstain con más de 400.000 hectáreas, además dueños del Banco Hipotecario e IRSA. La Familia Macri posee cuantiosas hectáreas en la zona. Es a estos gigantes económicos a los que la sociedad argentina les transfiere recursos fiscales. El gobierno pretende ocultar a los verdaderos beneficiarios, disimulándolos, con una retórica regional y productivista, poniéndolos bajo el eufemismo de productores de las economías regionales, a todos... sin discriminar ni su tamaño, ni qué producen, para hacer más digerible la transferencia. Nos quieren hacer pasar gato por liebre.
Algunas consideraciones adicionales sobre la medidas:
1- La producción en la “zona bendecida” explica alrededor del 12% de la producción global de soja.
2- Se siembran allí unas 2.500.000 de hectáreas.
3- La soja llegó al NEA-NOA de la mano del desmonte. Los depredadores ambientales que la impusieron reconocen esencialmente dos orígenes: o son productores consolidados y en expansión de la zona núcleo o empresarios que buscan diversificar su capital.
4- Es el lugar geográfico donde más se expandió el cultivo de soja. Creció un 170%. Pasó de 914.000 hectáreas en 1998 a 2.500.000 en el 1013.
5- Los pequeños y medianos productores autóctonos de la región no siembran soja, son esencialmente ganaderos en sus diversas variantes, y productores de legumbres y hortalizas.
6- Allí, en esa zona, bajo el influjo de la sojización y el desmonte, se construyeron los más grandes latifundios modernos, prohijados por gobiernos provinciales de neto corte feudal, como fueron los de Roberto Romero en Salta o Ángel Rozas en Chaco, que dilapidaron más tierra pública que el mismísimo Roca.
La medida, aparte de la transferencia monetaria -que es minúscula en términos de presupuesto-, lo peor que tiene es que emite un mensaje muy negativo en términos productivo, de medio ambiente, de migraciones rurales, de modelo productivo. Reprimariza la economía, no genera nuevos puestos de trabajo. Al contrario, destruye el entramado social y productivo que genera el monte nativo y contiene a buena parte de su población. Fomenta las migraciones rurales que después recalan en los conurbanos de las grandes ciudades, refuerza la tendencia de seguir deforestando y sembrar más soja, allí donde no se debería hacerlo... Ahora, como si fuera poco el daño que hacen, reclaman-además- que la sociedad en su conjunto se haga cargo de las obras de infraestructura que necesitan “ellos” para bajar los costos en fletes y producir soja, en una zona que no debería poder sembrarse, y que está a 1200 km del puerto.
Otro debe ser el modelo productivo de esa zona, no el del monocultivo sojero con concentración de tierras y rentas. Porque encima de “regalarle” el 5%, debemos hacernos cargos como sociedad del costo ambiental que generan ellos y lo padecemos todos. Y cuando digo todos es todos los argentinos, vía inundaciones y anegamiento por el aumento de la napa freática, crecimientos desmesurados de enfermedades cancerígenas y respiratorias, etc. Todos los argentinos somos rehenes de “estos bondadosos empresarios que necesitan ser apoyados”; encima se sienten héroes y nos dan cátedra y consejos sobre cómo debe comportarse la sociedad... verdaderos inundadores, que deforestaron 4.000.000 de hectáreas de bosques para sembrar soja y encima ahora los premiamos con, pesos más pesos menos, 60 millones de dólares y desfinanciamos el funcionamiento de la Ley de Bosques… ¡¡¡nhaaaaa!!!, es mucho… la revolución de los ricos tiene cosas… ¡¡¡increíbles!!!!
(*) Integrante de la Agrupación Grito de Alcorta
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