Motor Pymes

Por Ariel Aguilar

Las Pymes invertimos y competimos en desigualdad de condiciones

(Por Ariel Aguilar) En estas horas el Ministro de Producción Francisco Cabrera ha manifestado “que las grandes empresas se dejen de llorar y se pongan a competir”. Debemos analizar los dichos del Ministro desde diferentes lugares. En primer lugar decir que no son las grandes empresas, a las que hace alusión Cabrera, las que se quejan por la caída del mercado interno y por la suba de importaciones. En líneas generales estas empresas apoyan las políticas económicas que toma el actual gobierno ya que son las grandes beneficiadas de un esquema que plantea que para ser competitivos debemos bajar salarios y abrir las importaciones de bienes finales para bajar la inflación, que dicho sea de paso, este debe ser el primer gobierno neoliberal que hace ambas cosas y no lograr bajar los precios.

La caída del consumo y la suba de importaciones de productos terminados a quien perjudica realmente es a las pequeñas y medianas empresas argentinas. Queda claro que este mensaje no está dirigido a las grandes empresas: son un tiro por elevación a las pymes argentinas. Son los empresarios pymes los que vienen, manifestándole al gobierno los problemas que generan la caída del mercado interno, producto de la caída del poder de compra de una sociedad a la que día a día le siguen sacando dinero del bolsillo con nuevos aumentos aprobados por el gobierno. En ese sentido la suba de importaciones, sobre todo de bienes finales que promedian casi un 80% en los últimos dos años, van absorbiendo el poco mercado que les queda a las Pymes. Siguiendo con los dichos del Ministro el mismo plantea que los empresarios” se dejen de llorar, se pongan a invertir y a competir”. Bien, lo primero que debemos decir es que es mentira que los empresarios no han invertido en la Argentina. El empresario Pyme invierte cuando tracciona la demanda, es decir invierte cuando sabe que las políticas públicas apuntan a generar un mercado donde colocar los productos que fabrican. Solo el sector textil, que es uno de los más perjudicados por la apertura indiscriminada, ha invertido en maquinarias y modernización de sus plantas 4500 millones de dólares en los últimos quince años. Lo mismo ha sucedido en casi todos los sectores productivos de nuestro País. Las Pymes no fugaron el dinero lo dejaron en nuestro País invirtieron y generaron el 80% del empleo que hoy existe en nuestra patria. Si hablamos de competitividad la misma debe darse en condiciones de igualdad. Se habla de manera muy liviana de competitividad y no se tienen en cuenta que a los sectores productivos nos plantean competir con salarios de 200 y 300 dólares cuando un salario en Argentina con todos los costos incluidos esta entre 1200 y 1500 dólares dependiendo el sector. Pero el problema principal no está en los sueldos. Está en el resto de los costos que influyen de manera determinante como logística, costos bancarios, intermediación comercial etc. Se no dice que tenemos que ser competitivos y ganar nuevos mercados pero los créditos a las Pymes, por ejemplo no bajan del 30% de tasa anual. Que un país sea competitivo no depende solamente de la decisión empresaria de producir un bien y ponerlo en el mercado, depende también de la decisión del estado de apostar a la industria y adoptar medidas que incentiven la producción en los diferentes sectores industriales.

Por ultimo queremos decir que las Pymes no tenemos tiempos para llorar, tenemos que hacer esfuerzos cada vez más grandes para sostener a las fábricas y su personal. Aunque claro que se nos hace un nudo en la garganta cuando nos vamos quedando sin trabajo y hay que decirle a una persona que la vamos a suspender o despedir. Pero claro, no creo que el Gobierno entienda de estas cosas.

*Dirigente de CGERA

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