Por Daniel Moreira
Los buenos y los malos de la película
( Por Daniel Moreira (Especial para Motor Económico) Esta semana, el presidente Macri ha dado un importante mensaje a las Pymes al encabezar un acto en la Universidad Nacional de La Matanza: “Me pregunto por qué las empresas chicas son buenas y las grandes son malas”. Y continuó: “Les estamos dando un mensaje a todos estos chicos que van a incubar acá de que nunca crezcan, que nunca mejoren, porque van a pasar a ser malos”.
El reduccionismo algo infantil entre buenos y malos no lo favorece. Nunca es bueno generalizar ni meter a todos dentro de una misma bolsa, pero los datos económicos de su gobierno hablan bastante mal de las grandes corporaciones y de sus socios en el Estado.
Claro que no existen buenos y malos desde la abstracción, sino que dependerá del lente con el que se mire:
Desde la asunción de Cambiemos la fuga de divisas (contabilizada por el propio Banco Central) totaliza 27.506 millones de dólares. La contracara, claro, es el endeudamiento externo público (para financiarlo) y el obsceno récord de ingresos de capitales especulativos en busca de renta garantizada.
Esa fiesta de unos pocos la paga la sociedad argentina en su conjunto.
Desde ese enfoque, en función de los intereses de la mayoría del pueblo argentino, las grandes corporaciones y multinacionales no han sido muy beneficiosas para la estabilidad económica de nuestros país en estos dos años recientes.
Como contracara, y se lo aseguro como empresario Pyme, ya nadie desconoce que estamos asistiendo a una película de terror para las pequeñas y medianas, que vemos día a día cómo se achica y comprime el mercado interno.
Pero hay algo más: las políticas de este gobierno, que sólo favorecen a las grandes corporaciones y multinacionales en detrimento de las pymes, suponen además lo que ya hoy es un objetivo evidente de su gestión: el desempleo como disciplinador social. Las pymes generamos más del 70 % del empleo privado del país; una pyme que cierra significa nuevas familias en calle.
Esos nuevos monotributistas que usted, Señor Presidente, ve en planillas de excel, no son esperanzados innovadores incubándose para llegar a ser grandes compañías. Esos monotributistas son despedidos o excluidos del sistema formal que tuvieron que abrir un kiosco, vender cerveza casera o poner una cancha de paddle.
Esta cuestión no se trata de buenos, malos ni de etiquetas vacías. Tampoco de personajes planos o redondos en un relato. Mucho menos se trata esto de predicción o futurismo. Lo que sucede es que nosotros esta película ya la vimos: mientras el mercado interno se empequeñece, el consumo no proliferará con menores salarios, menos empleo y más flexibilización. Y, aunque el final sea triste, está cantado cómo terminará esta historia.
- Presidente de la Asociación Pyme y referente del Frente Productivo
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