Por Ariel Aguilar
Unidad de las Pymes y las Centrales Sindicales
(Por Ariel Aguilar (*)) En medio de todos los problemas que padecen los trabajadores y las pequeñas y medianas empresas (pymes) de nuestro país, esta semana ocurrió un hecho que es de suma importancia.
El día martes Héctor Daer y los principales dirigentes de la CGT recibieron por primera vez en mucho tiempo a las Pymes nucleadas en la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA). En el encuentro se estableció un cronograma de trabajo en defensa de la producción y el empleo que incluye la movilización de los empresarios pymes junto a la CGT en la marcha que realizarán el 18 de noviembre y a partir de la cual se le presentará al gobierno diferentes medidas que apunten, entre otras cosas, a reactivar el mercado interno, bajar las importaciones, trabajar en las estructuras de costos y discutir competitividad. Las medidas fueron pensadas no desde los parámetros que nos propone el Ministerio de Producción, (donde el empresario pyme debería competir con salarios de Medio Oriente), sino en cómo se forman los precios en nuestro país a partir de la concentración económica que existe en el inicio de todas las cadenas de valor y también en el final en todas las etapas de comercialización.
Desde CGERA consideramos que no son las pymes formadoras de precios en nuestro país y no es el salario de los trabajadores lo que hace o no competitiva a una industria argentina.
Un día después nos reunimos con la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) encabezada por Hugo Yasky. También en ese encuentro se planteó la defensa de la industria nacional y el empleo como motores de crecimiento e inclusión, en ese sentido se propuso la realización de diferentes foros territoriales en todo el país bajo el lema “Encuentro por la Producción y el Trabajo” para confluir finalmente en una gran marcha federal que incluya a las centrales obreras y a todas las entidades que representen a las pequeñas y medianas empresas de nuestro país.
Consideramos estos encuentros como un hecho histórico ya que marca por primera vez un camino de unidad de los dos principales socios que tiene la economía argentina, en términos de inclusión social y generación de riqueza, las pymes y los trabajadores.
La gran mayoría de quienes generamos el 80 por ciento del empleo en la Argentina, no creemos en la teoría del derrame, entendemos que el crecimiento solo puede ser colectivo. No es la riqueza lo que genera trabajo, sino el trabajo lo que genera la riqueza de un país.
Tenemos en este momento una suba de tarifas de hasta el 500 por ciento, que corresponde a todos los insumos básicos que hacen a la producción. Una caída del consumo del orden del 25 por ciento generada por la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. Y lo que agrava más esta merma del consumo, es la suba de las importaciones de bienes terminados que es del orden del 30 por ciento promedio en todos los sectores productivos.
En un mundo donde los países centrales ponen más barreras al ingreso de productos importados para proteger sus industrias, donde Donald Trump acaba de ganar las elecciones de los Estados Unidos con una propuesta de subir los aranceles de importación al 45 por ciento (fuera de toda regla de OMC), el gobierno argentino nos propone una apertura comercial cada vez más grande. ¿Qué dirán ahora los fundamentalistas del libre comercio al ver que el mundo decide proteger sus mercados internos?
Por todo esto la unidad del movimiento obrero y de los pequeños y medianos empresarios argentinos es un hecho político de relevancia, del cual las autoridades deben tomar nota. Tenemos la responsabilidad de sostener la inclusión y el crecimiento de nuestro país, pero si el gobierno no orienta sus políticas en sentido productivo, inexorablemente llevara a la quiebra a muchas empresas y a la pérdida de miles de puestos de trabajo. Para que esto no ocurra nos unimos empresarios pymes y trabajadores.
(*) Presidente de CIMA. Dirigente de CGERA Colaborador de Motor Económico
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