Por Clara Razu
2020, tan lejos, tan cerca...
Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones y miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura.
Al tiempo sin relojes.
Al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar.
Miedo a la soledad y miedo a la multitud.
Miedo a lo que fue.
Miedo a lo que será.
Miedo de morir.
Miedo de vivir. Eduardo Galeano
( Por Clara Razu (*) Las elecciones despiertan esperanzas, expectativas positivas de cara al futuro... El futuro es incierto, y atrae miedos... Un futuro cercano...un futuro presente.Un futuro condicionado por las decisiones de política económica, de quienes hoy gobiernan, moldeado por el endeudamiento, la fuga de capitales, la destrucción de la economía en términos reales, la inflación y el desempleo.
Una vida cotidiana desorganizada... y una pregunta que resuena en las charlas y discusiones de cara a las elecciones las PASO y las generales.
¿Con que panorama se encontrara el gobierno electo? ¿Cuál será la “pesada herencia” que dejará el gobierno de la Alianza Cambiemos, hoy Juntos por el Cambio?
Endeudamiento
En 2020 vencen U$S 22.800 millones de deuda externa. Los vencimientos siguen hasta el 2023. Quien gane las elecciones deberá decidir cómo afrontar el pago de la suma de 156.220 millones de dólares durante ese mandato. La deuda representa hoy casi el 100% del PBI. O sea, del valor de producción de los bienes y servicios, elaborados dentro de nuestro país.
Cualquier política económica a desarrollar durante los próximos años estará condicionada por este hecho, por lo que será necesario la renegociación de las condiciones de pago con dicho organismo multilateral, que es un acreedor privilegiado.
Empleo
Durante el 2018 el desempleo de acuerdo a datos del INDEC trepo al 10%. Para el 2019, como consecuencia de la caída de la actividad económica se proyecta un aumento del mismo al 12%.
La pérdida de puestos de trabajo es mayor en el sector industrial, la industria automotriz y textil, lideran la destrucción de puestos de trabajo, impulsando el índice de actividad a la baja. El efecto domino no se hace esperar, impulsando el desempleo en el comercio y la construcción.
Inflación y salarios reales
Mientras que la inflación esperada para el 2019 es del 40%, los acuerdos paritarios cierran muy por debajo de esa cifra.
Los salarios reales, o sea el poder de compra de los trabajadores y otros sectores perceptores de ingresos fijos como jubilados y pensionados se deteriora aceleradamente empujando los indicadores sociales como el aumento de la pobreza a cifras que no se observaban desde la crisis de 2001-2002.
Pequeñas y Medianas Empresas
Según los propios indicadores oficiales del Gobierno, la actual política económica produjo una fuerte caída de la actividad que se prolongará durante todo este año.
Para los agentes económicos en general, esto implica en lo inmediato más pobreza y mayor desempleo. Para el conjunto de las Pymes, significa una constante pérdida de rentabilidad por el deterioro de la demanda del mercado interno, principal sustento de las empresas de este sector. Considerando además el efecto producido por los aumentos de costos que derivan de los fuertes incrementos tarifarios y alzas de insumos a precios dolarizados. La situación descripta ya ha producido el cierre de más de 7.000 Pymes.
El aumento de la tasa de interés como parte de la política monetaria que sostiene la débil estabilidad cambiaria, afecta a las pequeñas y medianas empresas que se ven afectadas en la cadena de pagos.
Las PyMes tienen problemas para financiar capital de trabajo, en su gran mayoría con el mercado de descuentos de facturas y cheques. Las entidades financieras cobran tasas de más del 70 %. Esto las empuja a endeudarse para cubrir el faltante de su caja diaria. Según un relevamiento realizado entre las PyMes industriales del área metropolitana de Buenos Aires, el 52% tuvo que endeudarse en el primer semestre de 2018, y de ese número el 60% destinó esos fondos para pagar gastos corrientes. Eso incluye sueldos, materias primas y servicios.
Algunas PyMes sobreviven a costa de ahorros puestos a resguardo en épocas más florecientes, siempre con la idea de acudir a esas reservas cuando baja el nivel de actividad, a fin de preservar la fuente de trabajo.
Ministerios de trabajo y salud
En un contexto de recesión, inflación y desempleo. En un contexto de caída de la recaudación impositiva en términos reales, la única política desarrollada por el actual gobierno en consonancia con las recomendaciones del FMI, es la de disminuir el Déficit Fiscal.
Se refieren al déficit fiscal primario que surge de la diferencia entre la recaudación impositiva y el gasto público, excluyendo del mismo los intereses derivados de la deuda.
En búsqueda de ese objetivo la reducción del gasto público afecta a rubros esenciales como servicios de salud, educación, e investigación.
Desde el abandono de la idea de construcción de “3000 jardines de infantes”, hasta la desfinanciacion de la investigación y la educación pública, la disolución del Ministerio de Salud y el de Trabajo constituyen la cara visible de una política económica que victimiza a los sectores más vulnerables del tejido social.
La falta de medicamentos oncológicos, retrovirales y vacunas, así como la interrupción de las campañas contra enfermedades endémicas como el dengue, solo muestran la cara más insensible de quienes consideran que la prioridad es bajar el gasto público a costa de la vida de los sectores populares.
Conclusiones
El 11 de diciembre de 2019, quienes asuman la responsabilidad de gobernar el país por voluntad y elección popular, no enfrentarán una situación fácil, pero también tendrán la oportunidad de demostrar que las políticas económico-sociales constituyen una herramienta para mejorar la vida de las personas.
Que se crece distribuyendo, que la inflación es un fenómeno multicausal y que el desarrollo es posible superando la restricción externa con educación, investigación y sustitución de importaciones.
Que el estímulo al mercado interno, favorece a las PyMes, al empleo y a la recaudación impositiva...y que en definitiva las restricciones se superan con un Estado presente y a favor de los sectores de menores recursos...y no a favor de los sectores mas concentrados de la economía como sucede hace casi 4 años.
(*) Docente Universidad Nacional de La Matanza/ Economista.
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