Buscando un presidente sin poder
Los tanques mediáticos profundizan la coordinación para debilitar a Alberto Fernández
Poder de veto, dinastía K, poder de dos cabezas, poder bicéfalo, cristinización, obediencia, son palabras y enunciados que columnistas de Clarín, La Nación e Infobae repiten para imponer la idea de Alberto Fernández como un presidente ya débil, sometido a vaivenes, a merced de un “poder ajeno” y con poca capacidad de decisión sobre el gobierno que aún no comenzó. No es que sea una novedad editorial: desde el mismo momento en que, en mayo, Cristina Fernández de Kirchner propuso a Alberto F. como candidato presidencial, estos medios trabajan la misma línea. Solo la retomaron, con nuevos bríos, explotando el hecho de que el presidente electo fue a la casa de la vicepresidenta electa: lo mencionan y repiten desde el martes y hasta el domingo, pasándose el concepto, como en una posta. Las réplicas pueden ser casi casuales, como al paso, o increíblemente grotescas, como el caso de Morales Solá, que equipara este episodio con las visitas de Hector J. Cámpora a Juan Domingo Perón. Un mínimo de rigurosidad histórica, en expresión de respeto a los lectores, no parece estar en su menú.
Pero antes de que la orquesta ejecutara coordinadamente esta partitura, hubo un hecho significativo en La Nación, el lunes 18.11, a cargo de Claudio Jacquelin. Aunque sin fuentes, como ya es común en estos redactores, dice que en los contactos en México con representantes estadounidenses, Alberto Fernández recibió una advertencia: a Trump no le importa tanto el comercio argentino-chino, sino la “cuestión tecnológica”, la “ciberseguridad” y el “control del espacio exterior”.
En suma, la advertencia consiste en que a Argentina no se le vaya ocurrir avanzar hacia el 5G con China ni con el proyecto de estación espacial china en Neuquén, idea que es “hija”, dice Jacquelin, de un acuerdo entre CFK y Xi Jinping, porque esto daría a China capacidad de “interceptación de comunicaciones y de control satelital”.
Luego vino la larga saga de repeticiones. Van der Kooy dos veces, Miri, Wiñazki, Kirschbaum, Oña, por Clarín; Pagni, Morales Solá, Rodríguez Yebra, Laborda, Savoia, Suppo, Serra, Di Marco, Guyot, Liotti, por La Nación; Di Natale y Tenembaun, por Infobae, cantan la misma canción, con unos pocos matices de diferencia y sin que falten extravagancias: “vetos” de Cristina en el gabinete, ella impone a Máximo Kirchner como presidente del bloque del Frente de Todos, construye una “maquinaria” temible en el Congreso (“dinastía con una misma letra, K”) impone también a Zannini como procurador del Tesoro, etc. etc. etc.
Asimismo, toda decisión judicial que revierta aunque sea en parte alguna de las acciones que el macrismo lanzó en tribunales durante estos cuatro años por la “corrupción K” ya tiene un nombre que la identifica: “Impunidad”, obviamente, para “ella y sus hijos”, como coincidieron Guyot de La Nación (sábado) y Van der Kooy de Clarín (domingo).
La uniformidad en la agenda noticiosa y las palabras usadas para ejecutarla tuvo el martes un capítulo que engrosa la historia más lastimosa de este “periodismo”: “Un arzobispo muy cercano al Papa criticó a Alberto Fernández por impulsar el aborto” (titulo de tapa de Clarín). “Un obispo muy cercano al Papa criticó a Alberto Fernández por la legalización del aborto” (título de tapa de La Nación).
Otras hazañas en estas páginas oprobiosas:
Miércoles. La Nación publica la “noticia” de que Sirvén, de La Nación, entrevista a Pagni, de La Nación, en un “evento” de La Nación, para que diga: “el poder lo tiene ella”.
Miércoles. La Nación publica la “noticia” de que Sirvén, de La Nación, entrevista a Di Marco, de La Nación, en un “evento” de La Nación, para que diga: Alberto Fernández “está actuando para Cristina Kirchner”.
Jueves. Nació el “bicameralismo consanguíneo”, gracias al talento de Ignacio Miri, en Clarín, porque ella será presidenta del Senado y Máximo jefe del bloque del Frente. Para darle dramatismo, se ve obligado a ignorar que ese bloque no es mayoritario, con lo que no queda claro cómo tendrá el control total de la Cámara, pero bueno, es un detalle.
Viernes. Al fin pareciera que Alberto F. tiene autonomía para formar el equipo económico. Pero eso, ¿no será una trampa de ella a la espera de que fracase? Así preguntó Rodríguez Yebra, en La Nación.
Sábado. La “dueña del dedo”, sí, ella, es igual a Rasputin, el oscuro asesor del zar Romanov, un “monje negro”.Rigor histórico de Savoia en La Nación.
Domingo. Ella lo obligó a ir a su casa, él estuvo rodeado por kirchneristas, ella vetó por doquier, ¿impone a Zanini para el “ministerio de la venganza”? Y, aún más terrorífico: ¿intenta reflotar el “proyecto vamos por todo”? Preguntas de Tenembaun, en Infobae.
Domingo. Ella lo obligó a ir a su casa, y son imágenes “como las de Cámpora yendo a Madrid o a Vicente López”, a hablar con Perón. Igualito igualito. Morales Solá.
No tan grotesco, pero sí muy tenebroso, Gambini escribió el viernes en Clarín que los nombres que suenan para jefe de la Policía Federal en el nuevo gobierno representan una “purga” de 31 comisarios. Le avisa a Alberto que esto le puede traer algunos problemitas, tras describir aprietes, extorsiones y otras linduras dentro de la fuerza. El aviso salió justo en las horas en que se anunció que Patricia Bullrich será jefa del PRO.
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