Política nacional

Por Carlos Gianella, Secretario de CyT de la Universidad Nacional del Oeste

Fundamentos para el desarrollo científico tecnológico de nuestro país

(Por el Ing. Carlos Gianella, Secretario de CyT de la Universidad Nacional del Oeste/ Especial Motor)

Días pasados expuse en una jornada organizada por la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales (ASOFIL) algunas reflexiones respecto a la relación entre desarrollo y conocimiento. He aquí una síntesis de dicha exposición

A la hora de poner a la Argentina de pie un punto de partida ineludible es el pensamiento del General Juan Domingo Perón.En su discurso del 1 de mayo de 1974 ante la Asamblea Legislativa expresa: “En lo científico tecnológico, se reconoce el núcleo del problema de la liberación. Sin base científica tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace también imposible.”

Y en su obra Modelo Argentino para el Proyecto Nacional señala: “El desarrollo de la ciencia y la tecnología argentina ha sido hasta ahora fecundo, pero insuficiente. El país aún no ha organizado convenientemente vinculaciones estables y verdaderamente productivas entre el sistema de ciencia y tecnología, el gobierno, el sistema de producción física y el financiero.”

Haciendo un somero repaso histórico podemos señalar que desde los años 50 hasta comienzo de los ´70, la idea de desarrollo estaba vinculado con inversión. Es la vieja estrategia de desarrollar proyectos atractivos para la inversión extranjera, cuya llegada promovería el desarrollo. Se trata de una idea que no solo no condujo a ese resultado, sino que tampoco se concretó.

En la época en que se difundía esta idea de desarrollo, la Argentina tenía un modelo de sustitución de importaciones bastante exitoso, que produjo un país de pleno empleo que todavía se recuerda.

Esto se mantuvo hasta mediados de la década del ´70 cuando en el mundo se da inicio al fenómeno de la globalización, que fue acompañado por una teoría política y económica propia, el neoliberalismo.

Entre los que buscaron una alternativa a dicha política económica se destacaron dos centros, la Escuela de Economía de Sussex en Gran Bretaña, y el grupo IKE de la Universidad de Aalborg, en Dinamarca. De Sussex se van a destacar Christopher Freeman, NathanRosemberg, Carlota Pérez. Y por la Escuela danesa de Aalborg, el profesor Bengt-AkeLundvall. Ellos trabajan a partir de las ideas de Joseph Shumpeter, por lo cual pasaron a ser denominados como Escuela Neo Shumpeteriana.

En líneas generales ellos parten motivados por una pregunta sencilla, ¿todo el mundo baja los salarios para ser competitivos?, no, ¿cómo lo hacen entonces? Uno de los casos de estudio fue Japón. Allí observaron que había un elemento que lo distinguía por sobre el resto, ese elemento era la circulación de conocimiento y su aplicación para la producción.

Comprenden que se aprende en la medida en la que se hace. También observan que las formas en que esto se da en cada uno de los países, son propias de cada cultura. La clave radicaba en ratificar el valor de las raíces culturales para a partir de allí, buscar la forma de resolver los problemas de una forma original.

UN SISTEMA CON MIRADA NACIONAL, CLAVE PARA EL DESARROLLO Y LA INNOVACIÓN

Paralelamente, en Estados Unidos otros teóricos e intelectuales como Richard Nelson y Sídney Winter nucleados en la llamada Escuela Evolucionista, desarrollan aportes parecidos analizando la gran empresa capitalista, y plantean el principio de co-evolución de las empresas con los centros de desarrollo y las universidades.

A partir de sus coincidencias, estas dos escuelas se acercaron y plantearon el novedoso concepto de Sistema Nacional de Innovación, que hace referencia a las particularidades nacionales en que el conocimiento es incorporado al sistema productivo. El resultado deseable es la innovación, la cual no consiste en una mera novedad, y tampoco es un producto del laboratorio, la innovación es definida como el producto que resulta del funcionamiento de este sistema. Es así que quedan distinguidas dos formas de producción de conocimiento, la científica y el desarrollo tecnológico. Estas dos lógicas, que son claramente distinguibles, son complementarias, se necesitan mutuamente, y además se requiere una alta formación en ambas.

La forma científica es aquella en la que un investigador se plantea una pregunta en la frontera del conocimiento, y a partir de un trabajo basado en el rigor metodológico, avanza en su hipótesis. En este caso quien determina el tema de investigación es el propio investigador científico.

El desarrollo tecnológico es la otra forma de búsqueda y exploración, y tiene una dinámica distinta, dado que se define a partir de la lógica “problema - solución”. Un problema puede provenir tanto del mercado existente, como del mercado potencial.

Por más que se lo oculte o se lo ignore, hay vastos sectores industriales tecnológicos que han realizado desarrollos a partir del apoyo y la inversión estratégica de los estados. Por ejemplo, las llamadas tecnologías sensibles, que incluyen la tecnología nuclear, la aeroespacial, la militar y la seguridad informática. Su desarrollo depende del esfuerzo autónomo de los países. No se enseñan, no se comparten, no hay tutoriales, tampoco se venden. Lo que puede obtenerse una vez que están en el mercado, son tecnologías envejecidas. Resulta recurrente escuchar que la incorporación de tecnología equivale a una baja de los salarios. Si esto fuera cierto, entonces ¿por qué uno de los países industriales más competitivos del mundo como Alemania, tiene los más altos salarios?

* Se trata, en pocas palabras, de planificar estratégicamente con el objetivo de que el país cuente con un plan integral de desarrollo y perfeccionamiento de su propio sistema de innovación y con ello generar empleo y riqueza. La otra opción, trata simplemente de someterse a la planificación de otros actores globales. Dicho de otro modo, hay dos opciones, o el país intenta construir su futuro con un plan propio, o sigue el plan escrito por otros**

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