Opinión
Insultos obedientes
(TavoCibreiro) En las últimas horas, un intendente del interior de la provincia de Buenos Aires discutió con un publicitado periodista capitalino durante su programa en vivo. El alborotado debate terminó con una serie de insultos entre ambos y un corte abrupto de la comunicación. Obviamente, y como era de esperar, el cruce rebotó en todos medios nacionales y, al mismo tiempo, se potenció en las redes sociales.
De inmediato, la moralina berreta de la prensa masiva se hizo escuchar y, como resultado, sus republicanos reproches no tardaron en aparecer. Casi a gritos, las y los máximos exponentes del sector, solicitaron una rápida intervención judicial y, en simultáneo, la renuncia indeclinable del jefe comunal.
Por otro lado, el tironeo discursivo también provocó múltiples adhesiones políticas destacadas, un gran respaldo virtual de la “engomada” militancia y la necesidad de moldear otra forma de relacionarse con esos medios específicos. En ese sentido, beneficiando por la oportunidad, el funcionario bonaerense incentivó a sus compañeros y compañeras a corregir el gesto y a no tener más paciencia frente al destrato, una situación que, por cierto, en algunos casos acontecetodo el tiempo. 24 X 7, los 365 días del año. Aunque suene exagerado, ocurre; O pregúntenle a Cristina Fernández de Kirchner si no es así.
Ahora, ¿esa discrepancia llegó para quedarse o, como ya hemos visto en otras oportunidades, simplemente es sólo una flamante puesta en escena para la hinchada? Si la respuesta es afirmativa, entonces, habrá que pensar acciones para apoyar la dialéctica y tomar la firme determinación de tocar todo tipo de intereses. “En cada reto estratégico intervienen diferentes actores que, a su vez, llevan asociados a sus intereses, más o menos, legítimos, objetivos diversos que, muchas veces, resultan antagónicos y contrapuestos entre ellos. La coexistencia de estos distintos actores se manifiesta en función de convergencias y divergencias”, asegura Juan José Gabiña en su libro “Prospectiva y Ordenación del territorio: Hacia un proyecto de fututo” de 1999. Y bajo esos parámetros debe imaginarse el plan de acción.
En principio, por ejemplo, y más allá de cualquier legislación vigente,repensar la inversión publicitaria estatal es un requisito emancipador concreto, abalado por los hechos pero, al mismo tiempo, escondido bajo el anatómico concepto de la libertad de expresión. En otras palabras, el estado en todas sus configuraciones invierte en los mismos medios que hoy critica, sólo basta escuchar o ver sus espacios publicitarios.
La hegemonía cultural suele urbanizar mitos para favorecerse. La creencia que sólo existe una forma de transitar la comunicación es uno de ellos. Discurrir bajo otros modos de circulación de la información no sólo es fáctico, sino también, es disruptivo realmente, más que insultarse con un periodista frente a miles de personas. Explorar sobre la trayectoria de otros medios de comunicación no hegemónicos, puede aportarle al poder político actual, aquellos conocimientos que nunca tuvo o, mejor dicho, nunca quiso tener. Agudizar esas ausencias, junto con las contradicciones resultantes, favorecerá la insurgencia y la desobediencia informativa, cuestión que nuestro país viene esperando, por parte de sus principales referentes,hace mucho tiempo.
TavoCibreiro. Comunicador Popular. Periodista. Integrante de Ucaya y colaborador en Motor Económico.
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