Por Patricia Barral
Macri se fue a trabajar
(Por Patricia Barral) Un periodista/operador económico de uno de los conglomerados de medios más poderosos de la Argentina, realizó una encuesta en su Twitter para sondear sobre el viaje a Europa del empresario, que fue presidente de la Argentina, en medio de la pandemia mundial, mientras el país transita por una fuerte vulnerabilidad social y económica producto de las decisiones que tomó durante su gobierno y sobre todo, en medio de una delicadísima situación judicial que él mismo atraviesa.
El editorialista económico preguntó a lxs usuarios tuiteros si les parece que “está bien” porque es una “viaje laboral”; si “es una escándalo/un vergüenza”; si “no les preocupa”; o si creen que “se escapa de la justicia”. La mayoría de los usuarios que respondieron la encuesta consideraron la primera opción.
Al llegar a París para hacer la cuarentena antes de seguir a Zurich, Macri (el empresario que fue presidente de la Argentina) habló con el corresponsal de Infobae y entre otras cosas habría dicho: “acá haré la cuarentena europea y recién ahí puedo ir a trabajar a Zurich” (se utiliza el potencial porque no es posible encontrar en la web el audio de esa declaración que habría hecho a la salida de su hotel).
Resulta interesante observar el perfil que logró darle Macri (o quien lo esté asesorando) a este viaje en el contexto descripto más arriba. Un viaje de trabajo: “recién ahí puedo ir a trabajar a Zurich”, dijo.
Durante su gobierno hizo un culto al descanso y las vacaciones propias en familia y con amigxs en distintos momentos y lugares mientras les pedía más y más esfuerzo y paciencia a lxs argentinxs que no paraban de padecer aumentos de tarifas, quita de derechos, represión y recortes de salarios, jubilaciones y poder adquisitivo mediante el recurso de la inflación y la interrupción de las paritarias. O mientras tomaba más y más deuda con el FMI. En ese contexto llegó a decir que tenía que estar descansado porque si no corría el riesgo de tomar decisiones que podían hacer mucho daño. El 10% de su gobierno lo pasó de vacaciones. Se desconoce la ayuda terapéutica con la que contó o cuenta el hijo de Franco Macri.
Pero no debería extrañar la actitud del empresario: forma parte de una clase social habituado al descanso, la calidad de vida de alta gama y los gustos costosos. No importa si piensan o qué piensan ni qué hacen o cómo consiguen lo que tienen. Importa cuánto tienen. Para una parte de la sociedad eso también está “normalizado”: una persona de su clase puede hacerlo porque tiene dinero. Algunxs incluso llegan a decir que “se lo ganó” o que viene de una familia rica. En estos días esas consignas aparecen entre sus supuestxs seguidores (habría que exceptuar a las granjas de bots y a los trolls para saber cuántos son realmente, pero se complica) Esa gente que lo justifica, difícilmente se detenga a pensar cómo hizo el dinero. Y si lo hacen es para seguir justificando porque “todos son iguales”, una cantinela muy conveniente al statu quo de los sectores dominantes.
En ésta, su cuarentena, se hospedó en uno de los hoteles más caros de París, La Réserve, por 1800 euros la noche aunque aparentemente luego fue a parar al depto de unos amigos que viven en esa ciudad. Sin embargo no es cuestión de desaprovechar la oportunidad. Luego de unos días Macri, Awada (la esposa) y la hija de ambxs viajarán a Saint Tropez en la Costa Azul para pasar tiempo en el pueblo medieval de Ramatuelle donde aparentemente también, la esposa tiene amigxs. Las fotos muestran al sitio como un lugar soñado. Hay gente que tiene unxs amigxs que dan gusto.
Lo que algunos llaman torpeza política de Macri emprendiendo un viaje de estas características en este contexto, no es más que la exaltación de la soberbia e impunidad con la que siempre se manejó. A ver, pongamos las cosas en orden: él es hijo de un Macri y una Blanco Villegas, integrante de los tradicionales círculos de poder argentinos. Puede hacer lo que quiere cuando quiere. Sin embargo desde el punto de vista político, sí puede entenderse como una torpeza y una gran oportunidad para quienes ya no pueden (o no quieren) justificar su falta de inteligencia y sus estropicios políticos. Pareciera que al establishment ya no le sirve y que sus socios argentinxs ya no estarían tan dispuestos a bancarlo.
Después de la cuarentena en Francia sí, se irá “a trabajar a Zurich” donde asumirá como presidente de la Fundación de la FIFA (creada en 2018), esa oscura organización de futbol internacional con 113 años de vida y muchas cosas por explicar acerca del manejo del dinero producto de la compra-venta de jugadores y otras maniobras financieras.
Macri es tal vez uno de lxs máximxs compendios vivientes de frases hechas. Tanto que llega a irritar la utilización tan desmesurada que hace de ellas. Pero hay que reconocerle que esto de “ir a trabajar a Zurich” fue una buena idea que entró como piña entre sus simpatizantes y abonó parte de la tierra troll. Una idea con la que buscaron neutralizar las especulaciones de fuga en medio de sus complicaciones judiciales y encima darle una pátina de “laburante”. Justo a él.
Unos días antes de viajar el empresario que fue presidente se le retobó a la Justicia manoteando a argumentos que solía despreciar cuando se trataba de investigadxs kirchneristas. Una jueza federal había ordenado un entrecruzamiento de teléfonos que incluían sus líneas de celulares, por la causa en donde se investigan presiones al Grupo Indalo (luego de recuperar la libertad el año pasado, Cristóbal López y Fabián De Sousa, los dueños del grupo, denunciaron extorción de funcionarios en el gobierno macristas para que declararan en contra de Cristina Fernández para poder encarcerlarla. Como no lo hicieron, ellos mismos fueron presos).
Macri pidió la suspensión de esas medidas argumentando que "lo dispuesto carece de la debida fundamentación y vulnera los derechos, principios y garantías de la defensa en juicio, debido proceso, mínima intervención estatal, no injerencia indebida, intimidad, proporcionalidad, racionalidad, dignidad humana y porque compromete la seguridad nacional por las características desproporcionadas, exorbitantes y abusivas que presenta".
Con ese criterio discrecional a su favor ninguna causa podría avanzar (https://www.pagina12.com.ar/278824-macri-pidio-que-no-investiguen-sus-celulares)
Conviene recordar entonces que la actual vicepresidenta de la Argentina debió soportar la destrucción parcial de sus casas y la violación de su intimidad en el marco del show montado por un juez que ya no está en este mundo, jugando a la búsqueda del tesoro siguiendo las pistas de unas fotocopias de unos cuadernos que nunca aparecieron (solo por nombrar una de las causas en su contra). Esos cuadernos que habría tenido en sus manos un periodista y que increíblemente devolvió al supuesto amigo del que los escribió para después ir y hacer la denuncia en septiembre de 2018.
La ex presidenta Cristina Fernández se presentó a cada citación de la Justicia. Soportó presiones y humillaciones. Pero nunca imaginó que hasta se meterían con sus hijxs. Más que nada con su hija, que nunca formó parte de los círculos de construcción política ni dirigenciales.
De modo que suena increíblemente cínico el argumento de Macri. Incluso podría pensarse que su escrito negándose a las medidas judiciales y su posterior salida del país por al menos 2 meses, son acciones tendientes a obstruir el normal desenvolvimiento de la Justicia.
Ah no pará, fue a trabajar …
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