Política nacional

“Sólo la política y el accionar del Estado pueden combatir las desigualdades estructurales de nuestra sociedad”

(Por Estefanía Cendón) Abelardo Vitale es uno de los fundadores del Grupo Fragata e integrante de Agenda Argentina. El consultor político aporta un análisis comunicacional sobre la campaña electoral que llevó al triunfo del Frente de Todos. También, reflexiona sobre las demandas sociales de lucha contra la corrupción, el reclamo por una Justicia Independiente y mayor Seguridad. “Está muy bien discutir el sentido de las cosas, pero también es imprescindible cambiarlas”

MOTOR ECONÓMICO: ¿Qué características tiene Alberto Fernández para enlazar esa multiplicidad de miradas al interior de un espacio político como el Frente de Todos?

Abelardo Vitale: Son varias las características. La principal es una profunda vocación por la construcción política. Una construcción política que se dio en un marco de necesidad de unidad. Los mejores dirigentes políticos no sólo tienen características que les son propias, también son capaces de leer los momentos y representarlos. Éste sin dudas era un momento para el Campo Nacional y Popular de necesidad de una unidad, no sólo por una cuestión electoral que es importante. La dispersión, además de los impactos electorales que son obvios, hay que leerla en un contexto donde el mundo está mostrando cambios muy complejos. En términos cualitativos se observó una nueva ola de avance de las derechas neoliberales, la xenofobia en Europa. Frente a este panorama la necesidad de recomponer a los sectores populares y sus representaciones sociales es innegable.

Alberto Fernández siempre fue un hombre de diálogo, su expertise es ser un armador, una persona que dialoga con muchos al mismo tiempo. La primera en hacer esta lectura correcta es Cristina Kirchner. Si retrocedemos al año 2016-2017 se puede hacer un ejercicio: al ver entrevistas a dirigentes de diversos espacios, si tachás su nombre y te detenés en el contenido cada vez el lenguaje se vuelve más parecido. Los dirigentes sostienen que la gente les pedía que se unan. Yo tengo un matiz al respecto: la gente pedía que sacaran al macrismo, para sacar al macrismo había que unirse. Esta es una lectura más política.

ME: ¿Cómo observó el vínculo entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner durante la campaña? ¿Cómo cree que será ese vínculo cuando asuman el gobierno?

AV: En la campaña observé una muy buena complementación, no sólo de Cristina y Alberto sino también de los dirigentes kirchneristas y aquellos que provenían de otros espacios políticos como el Frente Renovador y muchos gobernadores. Se trabajó con armonía y con una buena distribución de roles, lo que fue llamativo. En otras otras campañas y con menos líneas internas, para graficarlo, había muchas más tensiones y tironeos acerca de qué hacer, hacia dónde ir, cómo hacerlo. En este caso no sucedió.

No hay certezas sobre lo que pueda suceder en el gobierno. Lo real es que por el momento tampoco vemos ningún dato que indique que esa armonía deje de existir. Partimos de una base: Cristina Kirchner tomo una decisión estratégica. A nadie se le hubiese ocurrido algo así. También hay que destacar que Alberto Fernández estuvo a la altura de las circunstancias ya que posibilitó el acercamiento de los gobernadores, del Frente Renovador.

ME: A nivel comunicacional, ¿Considera que en los debates presidenciales hay ganadores y perdedores?

AV: Hay muchos estudios que demuestran que los debates no tienen un impacto electoral fuerte, sí puede haber ganadores. Un debate produce entre quienes lo miran un sesgo de confirmación, para que haya una modificación tiene que haber un error muy grosero. No se modifica la intención inicial de voto, se la refuerza mayoritariamente.

ME: ¿En qué radicó el éxito de la campaña que llevó a ganar las elecciones al Frente de Todos?

AV: Alberto Fernández se potenció como candidato cuando logra la contraposición de dos modelos en términos económicos y de valores. La economía como expresión de determinados valores asociados a la solidaridad, la justicia, la igualdad, un modelo productivo vs un modelo especulador. No se trata solamente de decir “crece la pobreza”, es necesario interpretar y expresar los motivos por lo que eso sucede y, al mismo tiempo, hay valores detrás al querer cambiar esa situación.

ME: Previo a la elección, el macrismo realizó diversas convocatorias a la movilización de sus posibles votantes. Un medio reconocido tituló: “Mauricio Macri lideró la movilización política de la clase media más grande de los últimos años”. ¿Cómo se gobierna interpelando a estos sectores que tienen sus demandas concretas?

AV: En términos electorales la Argentina tiene una amplia tradición. Desde 1983 en adelante siempre hubo un sector importante de la sociedad, ya sea por antiperonista o por tener una ideología cercana a la derecha, que tiene su potencia. A nivel personal, considero que hay dos caminos. Uno es atender la emergencia que hoy se asocia al hambre en Argentina, las desigualdades sociales que tenemos. Esto no será sencillo y tampoco inmediato, pero no debe perderse de vista. En paralelo los sectores populares tenemos un desafío ya que estamos cerca de cumplir 40 años de democracia. La política tiene una deuda con el sistema democrático ya que nunca logramos en estos 40 años evitar crisis recurrentes. Nunca lo logramos, más allá de la pertenencia partidaria. Esto va erosionando la confianza no sólo en los políticos, también en el sistema democrático, lo que es grave.

Sin ir más lejos, en Brasil Bolsonaro ganó una elección con un discurso de odio. Creo que hay un desafío estratégico para la política en general y para la dirigencia en general. No sólo la dirigencia política, también la empresarial, sindical, las organizaciones de la sociedad civil y los académicos. Tenemos que hacernos cargo de que hay demandas que no se están solucionando.

ME: ¿Cuál es su interpretación respecto a estas movilizaciones de apoyo al macrismo?

AV: Creo que es bueno que se movilicen, se encuentren con otros, que participen del debate público. Hay una tendencia en ciertos análisis de encontrar los sujetos sociales de manera apresurada, se habla de los “ismos” cuando hay que permitir que todo se asiente. Sin lugar a dudas esa movilización es una expresión política, que tiene un componente de clase innegable (clase media-alta). Considero que hay una creencia, creen, la mayoría de quienes participaron de esas movilizaciones.

ME: La lucha contra la corrupción y la Justicia independiente son reclamos que resuenan en este sector de la población que se moviliza. ¿Qué respuestas puede darle el Frente de Todos?

AV: Yo no creo que el Frente de Todos tenga que pensar en dar respuesta a ese sector. Considero que debe dar respuesta a grandes desafíos de mayorías. Uno de esos grandes desafíos debe ser una lucha frontal contra la corrupción.

ME: Dentro de esa lucha frontal, ¿Qué lugar le adjudica a la Oficina Anticorrupción?

AV: Más que la oficina anticorrupción, en lo personal, me gustaría una nueva Ley de Ética Pública. Hay muchos proyectos al respecto. No sería malo una oficina Anticorrupción en manos de un opositor o, al menos, de una figura independiente. Lo que sucedió con el macrismo es vergonzoso. Hay muchas cosas en juego. La lucha contra la corrupción debe ser tajante porque afecta al propio Estado. Los sectores Nacionales y Populares entendemos que sólo la política y el accionar del Estado pueden combatir las desigualdades estructurales de nuestra sociedad. Cuando se corrompe, se altera la herramienta de transformación: la política y el Estado. Debemos ser implacables con la corrupción.

La Justicia debería ser independiente, no lo es en absoluto. La justicia debe ser justa, ajustarse a Derecho. La Justicia también tiene grandes deudas con la sociedad.

ME: Mayor seguridad también es un reclamo latente.

AV: Hay dos aspectos en relación a la seguridad. Por un lado es innegable que cuanto más injusta sea una sociedad, más problemas de seguridad va a tener. Lo cual no quiere decir que simplemente haya que esperar a que la sociedad sea justa para que no haya inseguridad. Si fuese sólo un problema de carácter social todos los pobres serían ladrones y esto no es así, es una minoría la que sale a delinquir. Tampoco se puede establecer que es algo exclusivo de la pobreza ya que existen muchos sistemas de corrupción y de inseguridad. Creo que tenemos otros problemas que hacen a la inseguridad, por ejemplo altísimos niveles de violencia no delictiva: violencia contra la mujer, violencia social producto de la falta de esperanza, de expectativas, violencia en los barrios, en las calles.

ME: ¿Considera que hay una visión restringida de la seguridad a nivel social?

AV: Sí, creo que hay una visión restringida. Tampoco considero que sea la solución simplemente tratar de combatir esa visión restringida porque el Estado debe garantizar los mejores niveles de seguridad posible. Esto implica múltiples cuestiones que van desde mejores policías, mejor formados y pagos, mayores niveles de coordinación y claridad en el funcionamiento de las distintas policías. El macrismo perdió una oportunidad importante en estos términos ya que a pesar de la multiplicidad de policías, en términos de fuerzas de seguridad, no existe un plan de seguridad serio, coordinado.

ME: Muchos hablan en clave de igualdad para combatir la inseguridad. ¿Es sufiente?

AV: No tengo dudas de que mayores niveles de igualdad siempre son positivos para todo. Pero: ¿tenés que esperar a que haya igualdad para solucionar la inseguridad? No, no se puede esperar. Es importante hacerse cargo de esta situación. Los sectores populares son los que más sufren la inseguridad.

ME: Hay casos de inseguridad que padecen los sectores populares y no son contemplados. Por ejemplo, las ambulancias que no ingresan a las villas, los barrios humildes.

AV: Sí, también es inseguridad y no se concibe como tal. Considero que es un error pretender transformar la realidad desde lo simbólico. Lo simbólico es un campo de diputa de sentido, no todo pasa por la batalla cultural. Si la mayoría de la gente piensa que inseguridad es que te roben un par de zapatillas y no concibe como inseguridad que una ambulancia no ingrese a un barrio, no basta con que se enuncie esta forma de inseguridad. Los sectores progresistas, de izquierda, académicos muchas veces pecamos de ampararnos en la comodidad de la batalla cultural, como si fuese un paraguas que lo contiene todo. Está muy bien discutir el sentido de las cosas, pero también es imprescindible cambiarlas.

ME: ¿De qué manera se pueden incorporar mecanismos de participación ciudadana que alimenten y dinamicen esa transformación?

AV: Veo como una buena oportunidad avanzar con los acuerdos sociales que plantean Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Es importante pensar, no en primera instancia pero sí contemplarlo, mecanismos para darle espacio a una participación comunitaria, social, dentro de ese Acuerdo Social. Hay un proyecto presentado por Alberto Fernández que es el que habla del gabinete circulando por el país en capitales alternativas, dentro de un esquema federal. Es importante que exista una transmisión entre la comunidad y el gobierno.

ME: ¿Qué rol jugará Agenda Argentina en ese contexto?

AV: En uno de los encuentros de Agenda Argentina junto a Alberto Fernández él nos transmitió su posición: no debíamos ser defensores de Alberto Fernández, nos animó a alentar los debates, cuestionar las cosas. Agenda Argentina debe alentar el debate en el espacio público.

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