Tecnología

Entrevista a Paula Lenguita/ Motor Ecoómico

“ La ciencia futura federal será inclusiva, o no será”

( Por Estefanía Cendón )Paula Lenguita es doctora en Ciencias Sociales einvestigadora del CONICET. Como integrante de Agenda Argentina, Lenguita reflexiona acerca del rol de la Ciencia y Tecnologíaen un proyecto de desarrollo social: el vínculo con las Pymes, la planificación en función de las necesidades locales y el aporte de las mujeres para desarrollar una perspectiva de género en las distintas ciencias.

MOTOR ECONÓMICO: ¿Cómo se piensa la innovación productiva en un país que atraviesa un contexto de crisis?

Paula Lenguita: El movimiento científico se transformó hoy en un actor sustantivo de la agenda política contemporánea. Mucho tiene que ver, a mi criterio, con el financiamiento y recursos que el kirchnerismo destinó a ampliar la base de sustentación del sistema científico. Se generó un movimiento social y político que intentó, con las herramientas disponibles, llamar la atención sobre el peso de la Ciencia y la Tecnología (CyT). El espacio desde donde logramos esto fue Científicos y Universitarios Autoconvocados. Salimos a la calle en el ballotage de 2015 con el objetivo de visibilizar la función e importancia del sistema científico y tecnológico para el desarrollo social. En la coyuntura actual es necesario proponer otros términos de discusión. En toda crisis, además de hacer una revisión de las dificultades, se proponen alternativas. Antes que hablar de una encrucijada, es posible plantear elementos emergentes de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. Desde un escenario de escasez de recursos la cuestión es cómo hacercon poco, mucho. En los equipos técnicos del Frente de Todos hemos pensado no sólo un diagnóstico que suponga la profundización de algunas políticas ensayadas en el anterior ciclo político, también aquellas políticas que quedaron truncas o presentan dificultades en términos de transferencia.

ME: ¿De qué forma se conectan las necesidades del sector Pyme con la Ciencia y la Tecnología?

PL: Hay una ingeniería social a través de cuadros técnicos o tecnólogos que permitan esas traducciones entre sectores empresarios y sectores científicos. Son expertos en saber traducir las demandas que tengan los sectores productivos, incluso aquellas que no son visiblemente observadas por los propios sectores, muchas veces por el desconocimiento de cuáles son las alternativas tecnológicas que pueden llegar a adoptar. Estas traducciones entre un mundo y otro muchas veces se desencuentran, por lo que hay una suerte de pedagogía por hacer con el sector empresario. El ritmo de la rentabilidad muchas veces determina otra cosa pero, aun así, es necesario cambiar la Historia. Muchos sectores del empresariado argentino tienen una lógica más ligada a la obtención de ganancias, mientras que el sistema científico requiere de una exploración, un tiempo de maduración y desarrollo. Habría que combinar las temporalidades de estas demandas, de otra forma no se puede innovar. Lo único que hacemos es transferencias de esquemas conocidos a aquellos sectores que los están demandando. Además, deberíamos tener una plataforma de mayor productividad, generación de valor agregado a las innovaciones o tecnologías que pueden surgir del propio sistema científico.

ME:¿Cómo es el vínculo con la ciudadanía en la búsqueda de concientizar, conectar con lo cotidiano, sobre los efectos de un país que invierte en Ciencia y Tecnología?

PL: Estamos discutiendo no sólo contar con organismos e instituciones de CyT enraizados en las distintas jerarquías dentro de los territorios (municipal, provincial, nacional) con un sistema nacional que integre cada uno. No se puede producir CyT anclado a un universo de la propia comunidad de científicos, muchos de los interrogantes y desafíos bien identificados vienen de las propias comunidades. Cualquier ciudadano puede interpretar que atravesamos una etapa en donde hay que hacer mucho con poco. Están dadas las condiciones de los tratamientos productivos, hay que encender la economía. Contamos con las capacidades y su orientación a través de un sólido sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación. La clave de este desarrollo está en vincular y tejer las necesidades, los obstáculos.

ME: ¿Cuáles son los mecanismos para lograr un nivel de comunicación óptimo dentro de un esquema federal?

PL: Esto se va a dar mediante un diálogo directo con los gobernadores, los municipios, estar al tanto de cuál es la agenda del desarrollo científico, que sepan cuáles son los límites o las potencialidades en esas demandas. Es necesario constituir mesas de trabajo que no supongan organigramas institucionales fijos. Se requiere de cierta flexibilidad, pero que tengan las instancias de comunicación y colaboración suficientes para dar cuenta de estos desarrollos. Es importante una coordinación nacional, que al mismo tiempo establezca las premisas, objetivos y programas en función de lo local. Se habla mucho de hacer política de cercanía y es parte de lo que hay que innovar. Los grandes planes tienen que estar al servicio de las necesidades locales, enraizadas y concretas. Asociado a esto,debemos repensar esta idea anclada en artefactos de la innovación en tecnología. Existen muchas tecnologías que vienen de redes de intervención. Un ejemploes la red comunitaria de cuidado de los sectores populares que viene de años de construcción de la Economía Social y que es necesario poner el valor. Es importante resignificar esos aprendizajes cotidianos y populares para que el Estadose comprometa definitivamente con la política de cuidado de la Argentina.

ME: ¿Cómo integrarían, desde el Frente de Todos, esas redes de comunicación al gobierno?

PL: En relación a la crisis de 2001, hoy hablamos de una crisis con mucho aprendizaje, cargada de saberes enraizados en los propios sectores populares. Esto se debe a que hubo un acompañamiento estatal durante el anterior gobierno. La primera discusión a poner sobre la mesa es que durante el desarrollo del capitalismo los teóricos han puesto en la lupa la explotación en torno al trabajo obrero tradicional fabril. Sin embargo, aunque la discusión comenzó en los ‘70,hoy las compañeras feministas están señalando con más fuerza cómo el capitalismo se sostiene, no solamente en Argentina, por una malla de trabajo y de cuidado mayoritariamente femenina que permite desarrollar mercancías. Se produce y se reproduce fuerza de trabajo y vida por fuera de lo que se conoce oficialmente como trabajo. Es necesario revertir esa ecuación, comprender el enorme trabajo en torno a la riqueza social y la reproducción de la vida que tienen países latinoamericanos o tercermundistas en general. Hay que visibilizar, poner en valor, y no naturalizar prácticas que son trabajo.

ME:¿Cómo se salda la deuda con las mujeres que, de por sí, sufrimos condiciones de desigualdad que se ven duplicadas durante regímenes neoliberales?

PL: A mi juicio el gran saldo tiene que ver con una ingeniería social que tuvo lugar a lo largo del tiempo. La rebelión feminista que surgió a partir del “Ni una menos” en 2015, que después se reprodujo como huelga nacional, y adquirió a partir del 2018 un carácter internacional, viene de una Historia Social. La puesta en evidencia de la naturalización de que la mujer no trabaja cuando realiza tareas para la reproducción de la vida, el cuestionamiento de esto bajo la idea de que hay “verdugos”de esa invisibilización y naturalización, que son los propios varones dentro de la comunidad de la familia, es una perspectiva que las propias sufragistas entre finales siglo XIX y comienzos del SX ya señalaban. Hoy estas rebeldías feministas se dieron la tarea de revertir la ecuación capitalista y poner sobre la mesa, de manera definitiva, la reproducción de la vida como el eje de sustentación del propio capitalismo.

ME: ¿Fue necesaria una mirada femenina en el gobierno nacionalpara concretar políticas con perspectiva de género, como la jubilación para amas de casa?

PL: Sí. Fue necesaria una mirada femenina, una presidenta, para entender y ver mucho de lo que se ha naturalizado e invisibilizado. Son años de patriarcado, de una forma de mirar el mundo que tiene que cambiar. Esto lo dice un movimiento social y político que está harto y que sostiene “si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras”. Como contraparte, hay un movimiento conservador que está atacando a las mujeres producto de este cambio de paradigma. Hay que atender y cuidar la vida de esas mujeres con tareas de tipo preventivo en lo que refiere a políticas públicas. El Estado no puede sólo reconocer estos crímenes en el momento en que se realizan, hay que avanzar en torno a la pedagogización y prevención del problema de la violencia de género. Una de las cosas que están sucediendo es la clave paritaria: necesitamos que muchas más mujeres tomen puestos de decisión. Es imprescindible para una mirada de género que pueda conducir este cambio de paradigma.

ME: ¿Cuál es su opinión respecto a la brecha de género en el mundo de las Ciencias?

PL: No se ve muy distinto a otros espacios. Si bien muchas de las mujeres que integramos este sistema estamos bien formadas, con altísimas calificaciones, hubo denuncias sobre violencia de género sufrida dentro del CONICET. Que hayan aumentado las denuncias demuestrael silenciamiento que había detrás de una estructura jerárquica, donde los varones ocupan lugares de preponderancia y eso ha ocultado muchas formas de violencia. Las denuncias están dirigidas a todo el espectro: desde forzar situaciones de maltrato hasta, inclusive, casos de abuso. Hay desigualdades en el uso del tiempo ligadas a las tareas subordinadas, tareas designadas a mujeres por el sólo hecho de ser mujer, estando en igualdad de capacidades. Existen desigualdades de tipo jerárquica, techo de cristal, y también hay desigualdades horizontales. Hay que hacer mucho respecto a las líneas pedagógicas de formación de científicas en disciplinas que están muy masculinizadas aún, por ejemplo la ingeniería. Es necesario fortalecer la dimensión de igualdad en las distintas disciplinas del espectro científico, las mujeres deben estar en todos lados. La ciencia futura federal será inclusiva, o no será. No creo que al tener tantas herramientas, en términos de formación profesional,las científicas estemos en mejores condiciones que otras mujeres. Considero que es un tema más bien generacional: las nuevas generaciones de mujeres tiene una consciencia más clara de cuáles son sus derechos y participan de manera activa en esas demandas. Muchas estamos en un proceso de deconstrucción, hay que romper ese tiempo de silenciamiento, naturalización de prácticas, ocultamiento de la participación femenina.

ME: ¿Qué políticas podrían ayudar a disminuir la brecha de género en el ámbito científico?

PL: En lo que hace a segregación horizontal, políticas que incentiven la participación femenina en disciplinas masculinizadas vía, por ejemplo, crédito fiscal o algún incentivo fiscal de esa naturaleza. En lo relacionado a la formación inicial, la educación en disciplinas científicas, se necesita mayor criterio de género en la formación elemental primaria y secundaria. Dar cuenta de cuántas mujeres científicas han dado resultados en este terreno. También es necesaria una batería de intervenciones que van desde licencias para igualar la carga de trabajo entre la tarea productiva y reproductiva, fortalecer un sistema de protocolos en contra de las variadas formas de violencia de género. La paridad es la mirada que nos va a permitir seguir avanzando en una innovación, hacia un terreno de mayor igualdad.

ME: ¿Cuáles son los efectos de la política macrista de desinversión en CyT?

PL: El factor más crítico se relaciona con los jóvenes. Cuando estás en etapa de formación, por ejemplo en la estructura actual del CONICET, uno invierte una serie de años en maestrías, doctorados que representan muchos años de la experiencia vital de una persona. En estos cuatro años es muy importante el número de doctores que se capacitan en las universidades públicas del país y se han quedado sin rumbo. Había un programa de desarrollo científico que tenía un diseño de inversión e incorporación de nuevas camadas de doctores, pero de un día para el otro estos proyectos se cayeron. Les sacaron el piso a muchos jóvenes y eso genera preocupación, destierro en muchos casos.

ME: Según la UCA el 47% de los jóvenes están en la informalidad. ¿De qué manera se los integra al mercado laboral en un país en crisis?

PL: Hay que poner mayor atención sobre la formación y el empleo de los más jóvenes. No estoy de acuerdo con programas ensayados en plena crisis Neoliberal, como la Secundaria del Futuro,que implican poner a trabajar a los chicos en su último año de formación de base. Abaratar el costo del empleo para la inserción profesional no es el camino. Es preciso volcar la atención hacia nuevos mercados, nuevas plataformas y sentidos del trabajo para los jóvenes. Ellos tienen un lenguaje distinto, un reconocimiento generacional muy claro y hay que darles mayor autoridad para desarrollar esto. No debemos ser los más grandes quienes hablemos por ellos. La solución es, en general, en los actores que tienen sus propios problemas. Son quienes han pensado y reflexionado: hay una batalla cultural ganada al macrismo que tiene que ver con esto. Hay que atender a las demandas y las respuestas que tienen los propios actores sociales y políticos sobre su situación.

ME: Después de un gobierno con sesgo Neoliberal: ¿cómo quedala situación gremial del país?

PL: El sindicalismo argentino tiene un músculo político que no existeen otros países latinoamericanos, también cuenta con una historia muy ríspida y pendular. Aun así, la unidad sindical fortalece un conjunto de demandas desde los sectores asalariados hacia el Estado y los patrones. No hay que perder de vista una forma crítica de mirar este proceso, lo que pondría en términos de lo que sucedió en Brasil: no han sido buenos los procesos donde el sindicalismo se encolumna de manera bastante orgánica, o directa, a las estrategias gubernamentales de ciertos partidos populares o populistas. Me refiero a la Central Única dos Trabalhadores (CUT) y el Partido de los Trabajadores en Brasil. Los años de gobierno del PT han debilitado mucho el proceso de desarrollo de la CUT.

Ciertos gobiernos progresistas o populistas llevaron a la desmovilización del movimiento obrero y sindical en determinados momentos históricos. Hay que tomar nota de esa experiencia y no volver a repetirla. En relación al caso argentino, considero que se necesita una mayor articulación entre el sindicalismo de Estado y el sindicalismo docente. No digo que no la haya, pero creo que ahí hay una clave. Por ejemplo, los investigadores tenemos doble empleo, muchos son docentes,y un diálogo más estrecho entre estos dos submundos de la actividad sindical es imprescindible.

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